A nadie le gusta pagar impuestos.
En el mejor de los casos, la clase política despilfarra el dinero recolectado, en el peor, simplemente se lo roban.
Sin embargo, a pesar de la corrupción y del despilfarro, es necesario pagar impuestos, con ellos se paga el sueldo de miles de trabajadores de la burocracia (de donde hay mucha tela que cortar) y el resto, el mínimo, termina realmente abonando a la construcción de hospitales, de escuelas y del mantenimiento de la red vial.
En El Salvador nos sorprendimos con la noticia que el Ejecutivo consideró reformar la ley de impuestos, entre las reformas sobresale un aumento en el impuesto de todo aquel que gane más de $2,500 por mes y no cobrar a todo aquel que tenga un sueldo menor de $500 y tantos mensuales. Tiene sentido, el que gana más paga más (estoy de acuerdo), y el que gana menos.... pues no paga, ahí está la trampa.
Es necesario que todos paguemos impuestos, el trabajador que gane el sueldo mínimo pues que se le cargue un impuesto simbólico; aunque sea 1 dólar. Es necesario que la gente sienta que mantener el Estado tiene un costo, que las cosas en realidad no son regaladas y que hay que pagarlas, que el presidente, los diputados y los señores ministros con sus “exitosos” programas de desarrollo ganan un sueldo en función al aporte de la ciudadanía.
Sí, tenemos el Impuesto de Valor Agregado que le adiciona un costo del 13% al valor de una mercancía, impuesto que todos pagamos, incluso los del oscuro y poco regulado “sector informal” pero el IVA tiende a invisibilizarse pues ya se incluye en el precio del producto. El impuesto sobre la renta, se calcula en función al sueldo que recibimos por año, es más visible, vemos cuanto dinero hemos pagado al gobierno en un año y pensamos en todo lo que podríamos haber comprado con ese dinero que se fue al bolso del Ministerio de Hacienda. Es una cuestión de percepción, por ello cuando nos enteramos de un caso de corrupción o despilfarro, nos duele aun más, pedimos la cabeza del corrupto y exigimos transparencia.
Como el contenido de la reforma fiscal es en realidad media treta política (por estar en un año preelectoral y dejar a “cero” los impuestos a todos los que ganan debajo de $500) no hay más que decir.
Pero un día, dentro de pocos años, alguien tendrá que tasar a todos los que ahora gozarán de una subvención, ese pobre, heredará tempestades.
Pero un día, dentro de pocos años, alguien tendrá que tasar a todos los que ahora gozarán de una subvención, ese pobre, heredará tempestades.

