Sunday, January 13, 2008

Hace siete años, el terremoto

Parecía el sonido de un avión acercándose, todos nos vimos las caras en el aeropuerto,
cuando alguien comentó entre dientes, "está temblando"; lo que siguió fue una sacudida como nunca había experimentado, por mucho más fuerte que el terremoto de 1986. Salí como pude del aeropuerto -por suerte estaba a unos pasos de la puerta principal-, pero tuve que empujar a un tipo que había quedado paralizado en justo en el camino, que inmediatamente sería invadida por unos 70 o 100 personas, muchedumbre que se arremolinaba ante la puerta con intensiones de salir lo más rápido posible.
Recorrí la calle frente a la terminal aerea, entré al parqueo y el terremoto continuaba, en el suelo los adoquines, que son unos pequeños ladrillos se cemento, prácticamente bailaban como piezas de dominó, estallandoles sus bordes cuando golpeaban con otros. Las lámparas del estacionamiento se bamboleaban de un lado a otro. Pero; lo peor, era el sonido del edificio, toneladas de concreto y hierro soportando la fuerza de la tierra, es una recuerdo imposible de olvidar, y en alquel estruendo unas señoras vendedoras arrodilladas junto a sus canastos imploraban a Dios que detuviera el terremoto.
Segundos después que parecieron una eternidad, el temblor al fin se detuvo, los empleados del aeropuerto regresamos a sacar a los pasajeros, los de nuestra compañía y los de las otras empresas (Los pasajeros de varias empresas gringas fueron abandonados por sus empleados). El aeropuerto estaba hecho un desastre, tuberías rotas, vidrios quebrados, el cielo falso en el suelo, polvo, tierrra y grietas, sin luz. Pocos minutos después el ejército tomaría la seguridad del edificio cerrando las puertas para el que intentara entrar.
Asi las cosas regresamos, mi auto lo llené con varios compañeros de trabajo, dos de ellas embarazadas. Los 44 kilómetros que separa el aeropuerto de San Salvador, vimos más de una decena de derrumbes de tierra, a lo lejos, en otra carretera un bus había quedado atrapado por varias rocas que le cayeron encima, imposible de hacer algo. Con la idea que la ciudad había quedado arrazada, doblamos por San Marcos para ver todo el valle de San Salvador, vimos que del volcán salía grandes nubes oscuras, pensando que era explosion volcánica, la cosa se puso fea, luego por la radio, las pocas radios que aun transmitían, anunciaron que simplemente era polvo que se habia esparcido dentro del cráter.
Mi casa, en pie, tan solo un reloj quebrado y un florero, extrañamente vi el teléfono descolgado, lo había levantado el temblor, pero no tiró una taza que había dejado un día antes justo en la orilla de una mesa.
Esa noche dormí en la sala, junto a la gata que me hizo compañía y al día siguiente supe por llamadas que dos compañeros de trabajo habían desaparecido en un derrumbe que destruyó la tristemente célebre "Las Colinas", Julio y Verónica, ambos un matrimonio reciente, ella de cinco meses de embarazo la encontraron dias después bajo toneladas de tierra, pero Julio, para dolor de los familiares, tan solo lograron rescatar una parte de su cuerpo.
Hoy, a las 11:35 de la mañana, hace 7 años se cumple un aniversario de uno de los terremotos más trágicos de El Salvador.
Y para rematar, exactamente un mes después, el 13 de febrero, otro terremoto sacudió a todo el país, ahora afectando la zonas que el otro terremoto había perdonado.


1 comment:

Chamba said...

Yo estaba en Galerias, en la tercera planta, primero una sacudida ligera y otra que nos tumbó a todos al suelo, veía como el edificio se estremecia de un lado a otro y este terremoto con diferencia al de 1986 parecia que no terminaría nunca. En ese momento, pensé lo peor, que Galerias se vendría abajo y si tenía suerte, por estar en el tercer nivel, podría tener una oportunidad. Por suerte el edificio soportó el ataque del temblor y aparte de algunas grietas en el suelo no parecia haber mayor daño. Por suerte esa mañana habia caminado a Galerias que esta cerca de la casa de mis padres y dí gracias de no haber llegado en carro y no haber estado en los sotanos del centro comercial durante el terremoto. En casa de mis padres un verdadero desastre, todo por los suelos, en mi habitación una repisa donde tenia mi equipo de sonido y mis CD´s se habia desarmado y caido por los suelos, por suerte el daño fué unicamente cosmético e imperceptible.

Poco a poco toda la familia empezó a ponerse en contacto o a llegar a casa, primero yo, mi hermana Norma estuvo en casa durante el terremoto, luego mis padres que venian de Ilopango y el terremoto los sorprendio por la terminal de oriente, luego mi hermano César, quienes no dieron señales hasta pasada la tarde fueron mis otras dos hermanas, Blanca, que estaba en casa de unos amigos haciendo un trabajo de la Universidad y finalmente, tras mucha preocupación mi hermana Gina, que quedó atrapada en el único punto que no sufrio derrumbes de la carretera a los Chorros, camino de San Andrés, una gran alegria, luego de haber pensado lo peor ya que todos sabiamos que ella estaba en esa zona y las noticias de la radio solo contaban del desastre de los derrumbes que se dieron en ese lugar, que para quienes lo conocimos sabemos que hoy día no es el mismo que en 2001.

Un terremoto no solo sacude la tierra, sino también vidas y sentimientos.

Lo singular fué la réplica del 13 de febrero, la cual no viví ya que andaba por España, y además que por varios meses al menos 1 vez por día sentiamos una que otra sacudida... aquel año no empezó nada bien.

salu2