Sunday, December 2, 2012

De piernas y castas


Muy temprano durante la época colonial en la Nueva España, despuntó un poeta criollo llamado Francisco de Terrazas (1525-1600), de tal calibre que el mismo Cervantes lo exaltó en su libro Galatea. 

De las poesías que sobreviven, una de ellas es dedicada a las piernas, de una forma erótica nos hace considerar que el pasado colonial no fue un tiempo de aburrimiento y monotonía, sino de una época muy dinámica... en lo que respecta a los amoríos y las pasiones carnales. 

Las pinturas de castas coloniales donde vemos hijos nacidos entre españoles, indígenas, negros, mulatos, zambos, lobos, certifica mi punto, la gente llevaba una vida sexual muy intensa, y no había problema en relacionar un hombre negro con una mujer europea, algo que sí se prohibió a mediados del siglo XIX y principios del XX.

América española-india-mestiza-mulata y zamba lógicamente se hizo por relaciones entre personas, hace algunos años, mientras visitaba Ciudad Vieja, la primera Villa de San Salvador (1528-1545) el Dr. William Fowler, un arqueólogo que ha trabajado por años el sitio, nos dijo que el mestizaje salvadoreño tuvo su cuna ahí mismo, en los cuartos, recámaras y estancias de las antiguas casas, la muy ocupados en los primeros años de la colonia, en una época sin televisión e internet...pues, ya se imaginan. 

Pero regresemos a las piernas que pudo haber visto Terrazas, habrá que imaginarse a la mujer por la cual se inspiró, así que esas ideas de recato del pasado, es tan solo un sueño victoriano que nos afecta desde el siglo XIX.

Les dejo el poema en mención y por desconocer la musa de Terrazas, les regalo la foto de Scarlett Johansson, mujer a quien personalmente admiro, por su talento en las artes escénicas  y obviamente por su belleza.


¡Ay basas de marfil, vivo edificio 
obrado del artífice del cielo, 
columnas de alabastro que en el suelo 
nos dais del bien supremo claro indicio!


¡Hermosos capiteles y artificio 
del arco que aun de mí me pone celo! 
Altar donde el tirano dios mozuelo 
Hiciera de sí mismo sacrificio! 

¡Ay puerta de la gloria de Cupido 
y guarda de la flor más estimada 
de cuantas en el mundo son ni han sido! 

Sepamos hasta cuando estáis cerrada 
Y el cristalino cielo es defendido 
A quien jamás gustó fruta vedada




2 comments:

supersoneto said...

hola

No entiendo porque dice "que aun de mí me pone celo".
Acaso podría explicar el uso de aquella expresión en el contexto del soneto, si usted lo entiende por supuesto, o tal vez a usted también le parece oscuro...
Gracias por haber incluido el soneto en su blog y felicidades en su bloggeo...

el antropologo inocente said...

Creo que se refiere a estar en celo, es decir, le parece erótico y excitable desde el punto de vista sexual.