Sunday, August 22, 2010

Imposturas Intelectuales


Les diré algo real: La mayoría de gente sabe un carajo de ciencia.

No es un problema puramente nacional, a nivel global la gente no tiene buena actitud hacia la ciencia.
Me he encontrado con personas que la odian, pero no tienen problema enviando mensajes de texto, volando en avión o movilizándose en un vehículo;  cuando enferman, pues tomarán sus medicamentos y todo bien, son aquellos que “aceptan con felicidad los productos de la ciencia pero no comparten su metodología”

Descontando los que no gustan de la ciencia por razones personales, aparecen los que se les oponen por razones religiosas. Sienten que la ciencia de una u otra forma deshumaniza a la humanidad. No encuentro que la ciencia sea producto de extraterrestres o del reino fungi y considerarla no humana, hasta ahora no he visto perros o gatos investigando el proceso reproductivo de las pulgas para encontrar una solución a su picazón y enterarme que la ciencia es compartida por otras especies,  cuando esto suceda, cambiaré de parecer.

Los religiosos que detestan a la ciencia lo hacen por razones mayormente metafísicas que psicológicas, ellos se oponen a la supremacía de la razón sobre la fe. ¡La fe!, esa consideración personal que el mundo es como es por mero convencimiento, a pesar que las pruebas científicas me digan lo contrario. El pensamiento religioso nos compete a todos en una u otra proporción, habrá científicos que tienen fe en su proyecto, pero hay que separar la fe de la confianza, a pesar que ambas parecen hermanas, quizás son primas en segundo grado, la confianza no es tan estúpida cuando la razón le enseña una imposibilidad y no se cierra y se niega como la fe. Hay personas que sienten cierta alegría, incluso se ufanan al señalarse como personas de fe, es como decir: Mire yo me creo cualquier cosa, hasta las que no existen.
La expresión máxima de fe indica que la verdad solo se puede obtener mediante revelación divina y es imposible buscarla por otros métodos que no implique la participación de uno o varios seres sobrenaturales.
Igual que el otro grupo, los religiosos también utilizan los frutos de la ciencia sin problema, mírelos ahí en la televisión y en la radio, publicando sus cosas en los medios electrónicos sin detenerse a pensar que el mero principio de la termodinámica, ese que hace que los gadgets funcionen se opone a cualquier milagro que hagan los seres sobrenaturales.

En el resto estamos todos los demás, para los cuales las cosas de la ciencia quizás son datos que más o menos nos explican la realidad, incluyendo los que trabajan en ciencia, por que no existe una superciencia que abarque todos los campos de la realidad, la especialización nos incluye en uno o dos campos que más o menos manejamos, lo demás es mera ilustración.
Un cajero de banco poco le importa saber que el sistema solar esta constituido por ocho planetas y varios planetas enanos, no es de su incumbencia, pero lo sabe, ¿por qué?, por ser un dato que describe la realidad y por alguna razón nuestra psique nos obliga a ubicarnos temporal y espacialmente en un sitio. Por eso mismo en el fondo la astronomía solo sirve para darnos una ubicación espacial, yo llamaría a la astronomía la gran ciencia de la ubicación, contrario a la física y la química  las cuales explican la estructura de la realidad, estas últimas serían las grandes ciencias de la armazón del universo.
La biología nos indica que somos seres vivientes emparentados de una u otra forma con un sinnúmero de animales y que nuestro organismo funciona de tal o cual forma.
Las ciencias sociales –esas que generalmente los naturalistas se quejan que no sirven de nada- nos dan la amplitud que nuestro criterio etnocentrista no es el único en un maremágnum de sociedades encontradas, también nos dice por que pensamos como pensamos y cual es nuestra historia, que las razones de los conflictos sociales no son espontáneos, que por cada palabra que expresamos hay una infinitos imaginarios y símbolos; siendo así, no solo parece necesario sino urgente entender nuestra propia naturaleza humana no material.

Con la ciencia hay oposiciones, las hay incluso académicas,  una especie de harakiri intelectual ocurrió en los años setentas y ochentas, en ese período algunos pensadores franceses cayeron en  un radicalismo epistemológico que obligaba a la ciencia ir hacia el abismo. Dictaban que no existe el conocimiento y que cualquier disciplina tiene un valor del conocimiento relativo o “su conocimiento” en una realidad científica, algo que pondría automáticamente a la astrología, la quiromancia, la ufología, la “ciencia” áurica, la transmutación de los metales, la telepatía, entre otras creencias y prácticas en el mismo orden de las ciencias fácticas, naturales y sociales.
Todo este movimiento, donde pululaban verdaderas vacas sagradas como Jacques Lacan y Bruno Latour se estrelló en los noventas cuando dos físicos publicaron un artículo en la revista Social Text, el articulo se llamaba “Transgrediendo los límites: Hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica” que era una jerigonza de estupideces y que terminó en un escándalo, donde demostraban que cualquier tontería puede ser valedera si se disfraza con los términos “cuánticos” o algo que suene de cierta forma rimbombante. Finalmente Alan Sokal, uno de los autores del artículo, publicó un libro llamado “Imposturas Intelectuales” en donde detalló que la posmodernidad termina siendo más tóxica de lo que creemos.
Latinoamérica parece que pasó de noche el “escándalo Sokal” y aun existen muchos resquicios anticientíficos en los académicos de nuestras escuelas, que incluyen gente de las ciencias naturales. En ocasiones los científicos naturales caen en simplezas que hasta un antropólogo como yo pueden notar una profunda falacia en sus declaraciones, desde aquellos que afirman que el alma existe y que puede ser medida y pesada –hace años tuve una discusión durante varias semanas con un doctor en física que decía que esta “científicamente demostrado” que el alma existe y que pronto iban a dar un novel por descubrirlo-  hasta los que consideran, en una especie de neoastrología, que la epilepsia está relacionada directamente con la actividad solar, a pesar que  los neurólogos hayan estudiado por décadas que dicho trastorno es multicausal y que el astro rey sería en todo caso, un valor más en el enorme tren de posibilidades.
La ciencia tiene recovecos y contradicciones entre si, por ser un producto humano, nosotros nos contradecimos, hay que entender que construimos modelos de la realidad, que todos pueden ser mejorados y que de hecho lo son, por eso de cierta forma las tonterías caen por su propio peso, de eso se trata la ciencia, de buscar y encontrar y seguir buscando.
Hemos tenido cierto éxito, la tecnología indica que las descripciones de la realidad parecen funcionar hasta un cierto punto sensible, que sociedades de tecnología simple, que no tienen institución científica han logrado encontrar mediante un conocimiento empírico que la descripción también les ha funcionado a ellos a través de la historia; es decir, parece que hay claves en el universo que nos permiten evidenciar que el código de la realidad puede romperse.
¿Más allá? la filosofía, no la religión.

No comments: