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Tuesday, February 11, 2020

¡Los mejores días para ver a Marte en 2020! 🔭🔭🔭✨✨✨🔴




El año 2020 será una buena oportunidad para observar al planeta Marte, algo que no pueden dejar de perderse todos aquellos aficionados a la astronomía que gusten de la astronomía planetaria. Si usted tiene telescopio no puede perderse observar al planeta rojo durante sus mejores momentos del año.

Aproximadamente cada 26 meses Marte llega a la oposición planetaria, eso significa que la posición de él en el cielo, desde nuestro punto de vista es opuesto al Sol, así que cuando esto sucede Marte tiende a verse más brillante y más grande.

El mejor mes para observarlo será Octubre 2020, pero Marte comenzará a brillar en el cielo a partir del mes de marzo a mayo cuando comience a verse más brillante.  A finales de junio 2020 será casi tan brillante como Sirio, la estrella más brillante del cielo, a principios de septiembre 2020 será el uno de los objetos más brillantes del cielo después de el Sol, la Luna y Venus.

El diámetro aparente del planeta crecerá también, para verlo es preciso tener acceso a un telescopio de aficionados básico, en febrero Marte tendrá un tamaño de 5” y para junio estará a 10”, en agosto 15” y a principios de septiembre a 20”.
El 13 de octubre Marte se verá con un diámetro aparente de 22.3” y una magnitud de -2.6.

***** ¿Qué son los segundos de arco*****

Los segundos de arco es una medida angular que sirve en la astronomía para medir distancias aparentes entre objetos celestes o medir la "anchura" de objetos, para comprenderlo de la forma más fácil es pensar que usted está parado en el centro de una llanura. Sobre usted se observa todo el cielo despejado, imagínese que ese cielo es un domo, una especie de cúpula y usted está dentro, eso se le llama bóveda celeste.
Si usted genera una línea desde cualquier punto del horizonte hasta el cenit (punto que está sobre su cabeza) pues verá que esa línea entre el horizonte, el cenit y usted hacen 90 grados.
Obviamente si piensa que está dentro de un bóveda tiene que tomar en cuenta que lo que vendría siendo la hipotenusa de ese triángulo que ha trazado desde el horizonte pues está un poco bombeado o curvado, pero igual habrá 90 grados entre el horizonte hasta el punto más alto del cielo, y si usted sigue con la línea recorrerá hasta 180 grados hasta el horizonte del otro extremo.

Y si usted sigue hacia abajo del horizonte, hasta el nadir (justo bajo sus pies) y traspasándolo y llegando hasta el otro lado del horizonte pues habrá hecho un círculo de 360 grados. Si lo piensa pues lo que era la bóveda hoy es una especie de esfera donde usted está adentro.

Ahora esos 360 grados se pueden dividir, hay 60 minutos de arco por cada grado, y cada minuto de arco se pueden dividir en 60 segundos de arco (el arco es esa curva que le mencioné hace un rato sobre la imaginaria hipotenusa dentro de la bóveda), el segundo de arco es un ángulo muy pequeño en la bóveda celeste.

En 90 grados que hay entre el horizonte al cenit hay 5,400 minutos de arco.
La Luna y el Sol miden medio grado, es decir 30 minutos de arco de diámetro aparente (1800 segundos de arco), así que un pequeño cráter en la Luna, invisible a nuestros ojos, mediría pocos minutos de arco o incluso segundos de arco.
Venus, en su mejor momento, puede llegar a un minuto de arco.
Y una estrella como Sirio posee 0.005936 segundos de arco.


Tuesday, June 27, 2017

La primera fotografía del Sol

La fotografía inferior es la imagen más antigua que se tiene de nuestra estrella, el Sol, obtenida el 2 de abril de 1845 utilizando la tecnología del daguerrotipo adaptado a un telescopio del Observatorio Astronómico de Paris.

Los fotógrafos fueron Armand Hippolyte Louis Fizeau y Jean Bernard Léon Foucault quienes al parecer ya habían tomado varias imágenes anteriores un tanto experimentales, esto de la astrofotografía es un poco prueba y error. Las fotos previas quizás no salieron con la calidad esperada o no sobrevivieron al paso de la historia.

La imagen es interesante porque no solo es la primera imagen de nuestra estrella sino que también la primera donde aparecen las manchas solares.

Recordemos que las manchas solares son lugares donde hay una intensa actividad magnética y que pueden llegar a ser tan grandes que se pueden observar a simple vista durante los atardeceres.

IMPORTANTE: no es recomendable por ningún motivo observar al Sol directamente, se puede perder la vista. 

Hay registros que en la antigua China y en la época medieval se observaron manchas en el Sol pero fue hasta la época de Galileo que los astrónomos comenzaron a observar las manchas solares de forma periódica, al principio llevaron su registro dibujándolas con lápiz y papel, luego utilizaron el daguerrotipo y mucho después la fotografía. 

En nuestra época moderna la observación del Sol se hace de forma continua, se utiliza el satélite SOHO con el cual se tiene un registro las 24 horas del día, sin problemas del día o noche o del mal clima que pueda afectar al observatorio.





Monday, September 6, 2010

Gustavo Ponce

 
Me he quedado sin palabras,
Anteayer murió un gran amigo, el Dr. Gustavo Ponce –pueden ver su blog en mis blogs recomendados- producto de un problema cerebral, que lo mantuvo en estado grave casi por más de un mes, falleció el viernes.
Ponce, un astrofísico centroamericano (hondureño de madre salvadoreña y padre guatemalteco) nos visitó varias veces a El Salvador. La última vez que nos vimos fue en el acto de clausura del Año Internacional de la Astronomía realizado en el auditórium de Cancillería de la República, compartimos la mesa y dimos varios discursos.
Ponce dio una ponencia sobre el universo, era un tipo brillante, con un humor como pocas personas, podía contar chistes durante días sin repetir ninguno. Tiendo a pensar que ese tipo de personas no deben morir jóvenes –apenas tenía 53 años, con décadas por delante- y que es una verdadera desgracia que en nuestra región centroamericana donde hace tanta falta personajes como Ponce, que hagan ciencia, investiguen, eduquen y  promocionen el conocimiento se muera. Tomando en cuenta la buena cantidad de ciudadanos no tan honestos, ni trabajadores y mucho menos interesados en el desarrollo de la nación que no mueren, me hace pensar que de existir una justicia cósmica o divina, debe de estar de alguna forma invertida; la mejor gente muere,  y  lo más triste muere gente joven, como dice la canción de Iron Maiden “Only the good die Young”
Creo que ha muerto uno de los hijos más valiosos que pudo haber tenido Honduras, que desde anteayer nuestra región ha sido un poquito más tercermundista de lo normal.

(La fotografía es cortesía de mi buen amigo guatemalteco Edgar Castro, quien también siente profundamente la pérdida de Gustavo)

Sunday, August 22, 2010

Imposturas Intelectuales


Les diré algo real: La mayoría de gente sabe un carajo de ciencia.

No es un problema puramente nacional, a nivel global la gente no tiene buena actitud hacia la ciencia.
Me he encontrado con personas que la odian, pero no tienen problema enviando mensajes de texto, volando en avión o movilizándose en un vehículo;  cuando enferman, pues tomarán sus medicamentos y todo bien, son aquellos que “aceptan con felicidad los productos de la ciencia pero no comparten su metodología”

Descontando los que no gustan de la ciencia por razones personales, aparecen los que se les oponen por razones religiosas. Sienten que la ciencia de una u otra forma deshumaniza a la humanidad. No encuentro que la ciencia sea producto de extraterrestres o del reino fungi y considerarla no humana, hasta ahora no he visto perros o gatos investigando el proceso reproductivo de las pulgas para encontrar una solución a su picazón y enterarme que la ciencia es compartida por otras especies,  cuando esto suceda, cambiaré de parecer.

Los religiosos que detestan a la ciencia lo hacen por razones mayormente metafísicas que psicológicas, ellos se oponen a la supremacía de la razón sobre la fe. ¡La fe!, esa consideración personal que el mundo es como es por mero convencimiento, a pesar que las pruebas científicas me digan lo contrario. El pensamiento religioso nos compete a todos en una u otra proporción, habrá científicos que tienen fe en su proyecto, pero hay que separar la fe de la confianza, a pesar que ambas parecen hermanas, quizás son primas en segundo grado, la confianza no es tan estúpida cuando la razón le enseña una imposibilidad y no se cierra y se niega como la fe. Hay personas que sienten cierta alegría, incluso se ufanan al señalarse como personas de fe, es como decir: Mire yo me creo cualquier cosa, hasta las que no existen.
La expresión máxima de fe indica que la verdad solo se puede obtener mediante revelación divina y es imposible buscarla por otros métodos que no implique la participación de uno o varios seres sobrenaturales.
Igual que el otro grupo, los religiosos también utilizan los frutos de la ciencia sin problema, mírelos ahí en la televisión y en la radio, publicando sus cosas en los medios electrónicos sin detenerse a pensar que el mero principio de la termodinámica, ese que hace que los gadgets funcionen se opone a cualquier milagro que hagan los seres sobrenaturales.

En el resto estamos todos los demás, para los cuales las cosas de la ciencia quizás son datos que más o menos nos explican la realidad, incluyendo los que trabajan en ciencia, por que no existe una superciencia que abarque todos los campos de la realidad, la especialización nos incluye en uno o dos campos que más o menos manejamos, lo demás es mera ilustración.
Un cajero de banco poco le importa saber que el sistema solar esta constituido por ocho planetas y varios planetas enanos, no es de su incumbencia, pero lo sabe, ¿por qué?, por ser un dato que describe la realidad y por alguna razón nuestra psique nos obliga a ubicarnos temporal y espacialmente en un sitio. Por eso mismo en el fondo la astronomía solo sirve para darnos una ubicación espacial, yo llamaría a la astronomía la gran ciencia de la ubicación, contrario a la física y la química  las cuales explican la estructura de la realidad, estas últimas serían las grandes ciencias de la armazón del universo.
La biología nos indica que somos seres vivientes emparentados de una u otra forma con un sinnúmero de animales y que nuestro organismo funciona de tal o cual forma.
Las ciencias sociales –esas que generalmente los naturalistas se quejan que no sirven de nada- nos dan la amplitud que nuestro criterio etnocentrista no es el único en un maremágnum de sociedades encontradas, también nos dice por que pensamos como pensamos y cual es nuestra historia, que las razones de los conflictos sociales no son espontáneos, que por cada palabra que expresamos hay una infinitos imaginarios y símbolos; siendo así, no solo parece necesario sino urgente entender nuestra propia naturaleza humana no material.

Con la ciencia hay oposiciones, las hay incluso académicas,  una especie de harakiri intelectual ocurrió en los años setentas y ochentas, en ese período algunos pensadores franceses cayeron en  un radicalismo epistemológico que obligaba a la ciencia ir hacia el abismo. Dictaban que no existe el conocimiento y que cualquier disciplina tiene un valor del conocimiento relativo o “su conocimiento” en una realidad científica, algo que pondría automáticamente a la astrología, la quiromancia, la ufología, la “ciencia” áurica, la transmutación de los metales, la telepatía, entre otras creencias y prácticas en el mismo orden de las ciencias fácticas, naturales y sociales.
Todo este movimiento, donde pululaban verdaderas vacas sagradas como Jacques Lacan y Bruno Latour se estrelló en los noventas cuando dos físicos publicaron un artículo en la revista Social Text, el articulo se llamaba “Transgrediendo los límites: Hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica” que era una jerigonza de estupideces y que terminó en un escándalo, donde demostraban que cualquier tontería puede ser valedera si se disfraza con los términos “cuánticos” o algo que suene de cierta forma rimbombante. Finalmente Alan Sokal, uno de los autores del artículo, publicó un libro llamado “Imposturas Intelectuales” en donde detalló que la posmodernidad termina siendo más tóxica de lo que creemos.
Latinoamérica parece que pasó de noche el “escándalo Sokal” y aun existen muchos resquicios anticientíficos en los académicos de nuestras escuelas, que incluyen gente de las ciencias naturales. En ocasiones los científicos naturales caen en simplezas que hasta un antropólogo como yo pueden notar una profunda falacia en sus declaraciones, desde aquellos que afirman que el alma existe y que puede ser medida y pesada –hace años tuve una discusión durante varias semanas con un doctor en física que decía que esta “científicamente demostrado” que el alma existe y que pronto iban a dar un novel por descubrirlo-  hasta los que consideran, en una especie de neoastrología, que la epilepsia está relacionada directamente con la actividad solar, a pesar que  los neurólogos hayan estudiado por décadas que dicho trastorno es multicausal y que el astro rey sería en todo caso, un valor más en el enorme tren de posibilidades.
La ciencia tiene recovecos y contradicciones entre si, por ser un producto humano, nosotros nos contradecimos, hay que entender que construimos modelos de la realidad, que todos pueden ser mejorados y que de hecho lo son, por eso de cierta forma las tonterías caen por su propio peso, de eso se trata la ciencia, de buscar y encontrar y seguir buscando.
Hemos tenido cierto éxito, la tecnología indica que las descripciones de la realidad parecen funcionar hasta un cierto punto sensible, que sociedades de tecnología simple, que no tienen institución científica han logrado encontrar mediante un conocimiento empírico que la descripción también les ha funcionado a ellos a través de la historia; es decir, parece que hay claves en el universo que nos permiten evidenciar que el código de la realidad puede romperse.
¿Más allá? la filosofía, no la religión.